Descripción
L’Alchimie d’Améthyste
Set Facial · Roller & Gua Sha · Édition Castièle
« Là où le geste devient précision, la beauté trouve son origine. »
Una pieza concebida para quienes buscan un ritual nocturno que refine, ordene y devuelva claridad al rostro.
Tallado en amatista natural con vetas minerales visibles, este set combina técnico y sensorial con la elegancia de un gesto lento.
La alquimia violeta del cuidado nocturno
El roller, fresco y continuo, libera la musculatura facial y acompasa la respiración de la piel.
La gua sha, más lenta y estructural, redefine contornos, suaviza la retención y devuelve coherencia al óvalo.
Este ritual no acelera: depura.
No promete milagros: promete constancia.
La piel no cambia por fuerza, sino por repetición elegante.
La presencia de la amatista
El mineral violeta simboliza recogimiento y claridad.
En contacto con la piel, su temperatura fría desciende la tensión y prepara el rostro para absorber mejor los tratamientos nutritivos de la noche.
« La nuit ordonne. L’améthyste révèle. »

Ritual de aplicación
Un gesto lento, nocturno, pensado para acompañar sérums densos u
aceites faciales.
Utiliza el set durante unos minutos, siempre sobre piel hidratada y sin prisas.
1. Roller · Drenaje y calma
Desliza el roller desde el centro del rostro hacia los laterales: mentón hacia orejas,
comisuras hacia pómulos y contorno de ojos hacia sienes. Siempre en movimientos ascendentes
o laterales, nunca de ida y vuelta. Repite cada trazo de 3 a 5 veces.
2. Gua sha · Óvalo y cuello
Con la gua sha, trabaja cuello y mandíbula con pasadas largas, desde la base del cuello
hacia la línea mandibular, y desde el centro del mentón hacia el ángulo de la mandíbula.
Mantén la piedra ligeramente inclinada sobre la piel para que se deslice, no para que raspe.
3. Cierre del ritual
Termina en sienes y zona lateral del cuello, con pasadas suaves para “cerrar” el drenaje.
Respira hondo, deja que la piel absorba el producto y evita lavar el rostro justo después.
Consejo Castièle: menos fuerza, más repetición. El resultado viene de la constancia, no de la presión.




