Psicología Clínica

 

Psicología en Centro Sleimy

En el centro de Salud Sleimy tenemos a tu disposición el departamento de Psicología, donde Anna Sanz, Psicóloga clínica colegiada Num. 20595 y Maestra, te guiará en todo momento. Se pretende hacer llegar la psicología de orientación cognitivo conductual a todo aquel que lo requiera a través de los medios y las técnicas que más procedan dependiendo de las necesidades y el talante de cada paciente.

Tratamos diferentes casos tanto para Adultos, adolescentes, infantil como edad avanzada. Somos especialistas en terapia cognitiva conductual, crecimiento personal, coaching y reeducación escolar.

La Terapia Cognitiva es la única metodología de psicoterapia que ha demostrado científicamente su eficacia.

Te ofrecemos profesionalidad, seriedad y honestidad. Un ambiente cálido y agradable de absoluta confidencialidad y una metodología de psicoterapia moderna, breve y eficaz, la Terapia Cognitiva Conductual.

Aquí encontrarás algunos de los de los casos que tratamos, si tienes cualquier duda o quieres concertar una 1ª visita informativa gratuita y contarnos tu caso, ponte en contacto con nosotros en el 93 150 53 61.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

La ansiedad es un sentimiento humano normal que todos experimentamos cuando nos enfrentamos con situaciones que consideramos difíciles o que suponen una amenaza. Las personas ansiosas suelen confundir estos síntomas con indicios de la presencia de enfermedades físicas graves, y esta preocupación puede hacer que los síntomas incluso empeoren. Los episodios inesperados y repentinos de ansiedad son llamados pánico, y generalmente llevan a la persona a huir rápidamente de la situación en la que se encuentran cuando el ataque tiene lugar. Ansiedad y pánico con frecuencia se acompañan de sentimientos de depresión, de forma que la persona ansiosa puede sentirse malhumorada, perder el apetito y ver el futuro como triste y sin esperanza.

En una crisis de angustia pueden aparecer múltiples síntomas: palpitaciones, pulso acelerado, sudor, temblor, dolor en el pecho, sensación de estar perdiendo el conocimiento, respiración agitada, náuseas, dolor de barriga, sensaciones de irrealidad, miedo de perder el control, miedo de morir, hormigueos, sofocaciones.

Este tratamiento parte de la presunción de que los TA son causados en parte por cogniciones ilógicas, distorsionadas e irreales. Por lo tanto, el objetivo de la terapia es que el paciente desarrolle habilidades que le permitan reconocer, eliminar y corregir estas presunciones defectuosas. De esta manera, podrá afrontar situaciones distintas. Entre las estrategias de la terapia cognitivo conductual (TCC) se incluye la psicoeducación, la exposición, las estrategias cognitivas y las técnicas para resolver problemas. Otro elemento importante de la terapia es la creación de una buena alianza terapéutica.

Tipos de trastornos de ansiedad

La ansiedad es un sentimiento humano normal que todos experimentamos cuando nos enfrentamos con situaciones que consideramos difíciles o que suponen una amenaza. Las personas ansiosas suelen confundir estos síntomas con indicios de la presencia de enfermedades físicas graves, y esta preocupación puede hacer que los síntomas incluso empeoren. Los episodios inesperados y repentinos de ansiedad son llamados pánico, y generalmente llevan a la persona a huir rápidamente de la situación en la que se encuentran cuando el ataque tiene lugar. Ansiedad y pánico con frecuencia se acompañan de sentimientos de depresión, de forma que la persona ansiosa puede sentirse malhumorada, perder el apetito y ver el futuro como triste y sin esperanza.

En una crisis de angustia pueden aparecer múltiples síntomas: palpitaciones, pulso acelerado, sudor, temblor, dolor en el pecho, sensación de estar perdiendo el conocimiento, respiración agitada, náuseas, dolor de barriga, sensaciones de irrealidad, miedo de perder el control, miedo de morir, hormigueos, sofocaciones.

Este tratamiento parte de la presunción de que los TA son causados en parte por cogniciones ilógicas, distorsionadas e irreales. Por lo tanto, el objetivo de la terapia es que el paciente desarrolle habilidades que le permitan reconocer, eliminar y corregir estas presunciones defectuosas. De esta manera, podrá afrontar situaciones distintas. Entre las estrategias de la terapia cognitivo conductual (TCC) se incluye la psicoeducación, la exposición, las estrategias cognitivas y las técnicas para resolver problemas. Otro elemento importante de la terapia es la creación de una buena alianza terapéutica.

Este tratamiento parte de la presunción de que los TA son causados en parte por cogniciones ilógicas, distorsionadas e irreales. Por lo tanto, el objetivo de la terapia es que el paciente desarrolle habilidades que le permitan reconocer, eliminar y corregir estas presunciones defectuosas. De esta manera, podrá afrontar situaciones distintas. Entre las estrategias de la terapia cognitivo conductual (TCC) se incluye la psicoeducación, la exposición, las estrategias cognitivas y las técnicas para resolver problemas. Otro elemento importante de la terapia es la creación de una buena alianza terapéutica.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) tienen pensamientos persistentes y perturbadores (obsesiones) y usan los rituales (compulsiones) para controlar la ansiedad producida por estos pensamientos. La mayoría de las veces, los rituales terminan controlando a esas personas. Por ejemplo, si las personas están obsesionadas con los gérmenes o la suciedad, pueden desarrollar una compulsión de lavarse las manos una y otra vez. Si desarrollan una obsesión con respecto a los intrusos, pueden trancar y volver a trancar las puertas muchas veces antes de irse a dormir. El temor a la vergüenza social puede causar que las personas con trastorno obsesivo compulsivo se peinen el cabello compulsivamente frente a un espejo—en ocasiones pueden verse “atrapadas” ante el espejo y no pueden separarse del mismo. No es agradable realizar tales rituales. En el mejor de los casos, produce un alivio temporal de la ansiedad generada por los pensamientos obsesivos.

El trastorno por estrés postraumático (TEPT) puede presentarse luego de experimentar un evento traumático, el cual se define como algo que vemos, escuchamos o vivimos y que se asocia con sentimientos de horror y desesperanza.  Por ejemplo, exposición a una guerra; abuso infantil, ya sea sexual o físico; ataque terrorista; violación o abuso físico; accidentes graves, tales como un accidente de tránsito; desastres naturales, como por ejemplo un incendio, tornado, huracán, inundación o sismo. Durante un evento traumático, sentimos que está en peligro nuestra vida o incluso la de los demás, y es posible sentir miedo o tener la sensación de que no podemos controlar lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Entre los criterios diagnósticos del trastorno de ansiedad generalizada (TAG), se incluye la preocupación por un peligro que resulta sobreestimado y cuyas consecuencias son consideradas catastróficas. Asimismo, la persona presenta manifestaciones vegetativas, síntomas mentales como el miedo a morir, síntomas generales como las parestesias y otros no específicos. Estas preocupaciones se generalizan rápidamente y ocupan muchas áreas del individuo, por ejemplo, las relaciones familiares y laborales. Las respuestas a estos temores suelen ser de defensa o de evitación a estas situaciones potencialmente riesgosas. Ante estas preocupaciones, el paciente comienza a presentar síntomas de ansiedad y consulta a gran variedad de especialistas en busca de un diagnóstico.

El trastorno por estrés agudo es una respuesta ante un acontecimiento traumático que conduce a la persona a un estado de ansiedad y preocupación. Los síntomas del trastorno por estrés agudo, suelen presentarse durante o inmediatamente después que haya ocurrido la situación traumática. Tienden a durar por lo menos 2 días y pueden permanecer durante 4 semanas luego que sucedió el hecho traumático. La persona que experimenta este tipo de trastorno suele revivir con bastante frecuencia el acontecimiento traumático produciéndole un malestar significativo que muchas veces genera un deterioro en diversos aspectos de su vida.

TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO

Un trastorno del estado de ánimo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y a la alimentación. Se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo, la autoestima y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo. Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo.

Insomnio o Hiperinsomnio, entendidas como la dificultad para descansar porque se duerme menos de lo que se acostumbraba o porque se duerme más. Enlentecimiento o agitación psicomotriz (morderse las uñas, no poder quedarse quieto ni permanecer sentado, morderse los labios…). Astenia (sensación de debilidad física). Sentimientos recurrentes de inutilidad o culpa. Disminución de la capacidad intelectual (problemas de memoria, atención y concentración, principalmente). Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida

Lograr que el paciente sea más consciente de la relación existente entre el número de actividades; se le explica la relación entre autoverbalizaciones y el estado de ánimo: cómo los estudios demuestran que a mayor número de actividades positivas, mejor es nuestro estado de ánimo, por la satisfacción que estas generan. Del mismo modo, si aquello que nos decimos a nosotros mismos es positivo, nuestro estado de ánimo también lo será. Identificar las actividades positivas y autoverbalizaciones que influyen en el estado de ánimo. Se le explica cómo una persona deprimida tiende a no prestarles atención obviando una información que mejoraría su estado de ánimo, y centrándose en aquellas negativas que lo empeoran.

Tipos de trastornos del estado de ánimo

El Trastorno Depresivo Mayor es un trastorno del estado de ánimo que provoca en las personas que lo padece un gran malestar psicológico y físico que resulta discapacirtante. Enfermedad que implica un desajuste en la rutina diaria del que la padece y de los familiares que conviven con ellos.

La distimia presenta síntomas similares a la depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto al tipo de evolución ya que el estado de ánimo depresivo es crónico (no presenta intervalos libres de síntomas o mejorías significativas) y dura, por lo menos, 2 años. Por la severidad de los síntomas, los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones familiares, sociales y laborales del individuo. El trastorno distímico y el trastorno depresivo mayor se distinguen en base a la gravedad, la cronicidad y la persistencia. El diagnóstico diferencial entre ambos resulta especialmente difícil, por el hecho de que los dos trastornos comparten síntomas parecidos y porque sus diferencias en cuanto al inicio, la duración, la persistencia y la gravedad, no son fáciles de evaluar retrospectivamente. El trastorno distímico se caracteriza por síntomas depresivos menos graves y crónicos, que se han mantenido durante muchos años.

Debido a sustancia (algunas píldoras anticonceptivas, ciertos analgésicos, cocaína, anfetaminas, alcohol en altas dosis…), condición o enfermedad médica (postparto, alteraciones hormonales, alteraciones neurológicas, infecciones, cáncer, anemia, déficits de vitaminas…) o a otro trastorno mental (trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastornos psicóticos…).

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

La personalidad es un patrón complejo de características psicológicas que definen a un individuo. A partir de su personalidad, una persona da significado a su entorno, construye su propia imagen e interactúa con el medio. Cuando aparece un trastorno de personalidad, el sujeto no puede adaptarse a las diferentes situaciones de la vida cotidiana, ya que su personalidad se vuelve inflexible y funciona de forma distorsionada.

El trastorno de personalidad provoca una gran inestabilidad afectiva y conductual, que altera y perturba muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del paciente y de las personas con las que convive. Puede haber otras complicaciones asociadas, como trastornos del estado de ánimo, de la alimentación, drogodependencias, etc., que agravan el problema.

Las dificultades en el abordaje de estos trastornos suele aparecer por la baja colaboración que estos pacientes muestran en la implicación terapéutica, ya que suelen acudir a ella a instancias de terceros (normalmente por las repercusiones relacionales del trastorno). Por este motivo, una de las prioridades al inicio de la terapia será lograr la colaboración de los pacientes, mediante el establecimiento de una buena adherencia terapéutica. Cuando el paciente presenta algún problema asociado (depresión, ansiedad, otros síntomas) –algo muy común, por otra parte– de tipo “egodistónico” (molesto para él, con necesidad de ser cambiado y que determina su demanda terapéutica) debemos comenzar por este punto como “puente” para abordar los esquemas cognitivos del trastorno de personalidad, y como vía para lograr una base motivacional. Hay que tener en cuenta que lo que conduce a la mayoría de pacientes con TP a pedir ayuda son precisamente estos problemas, y no el propio Trastorno de la Personalidad. Las técnicas irán destinadas a incrementar el autoconocimiento e intervenir directamente sobre los esquemas erróneos, para destruirlos, modificarlos y/o re-formularlos.

Tipos de trastornos de la personalidad

Patrón de desconfianza permanente, con pensamientos negativos respecto a las motivaciones de los demás (cree que quieren perjudicarle, engañarle…), conductas de control consecuentes y actitudes de querulancia.

 

Su característica más llamativa es su falta de relaciones sociales y su falta de deseo de tenerlas. Por su falta de práctica durante toda su vida, suelen tener déficits en habilidades sociales. Suelen ser inexpresivos y tener un lenguaje lento y monótono.

Presentan aislamiento social, afecto restringido o inadecuado y comportamientos inusuales.  Lo que más impresiona son sus rarezas cognitivas, generalmente referidas a 4 temas: Ideación suspicaz y/o paranoide; ideas de referencia (creen que les conciernen acontecimientos sin ninguna relación real con ellos); creencias extrañas y pensamiento mágico (p. ej., creer que un familiar muerto está presente o creer que otras personas le leen el pensamiento); experimentación de ilusiones (p. ej., ver personas en las sombras o dibujos de una pared).

Caracterizado por la incapacidad para adoptar el punto de vista de la otra persona, además del propio (baja/nula empatía) y la dificultad para tener en cuenta las repercusiones, a corto, medio y largo plazo, de sus conductas.

Los rasgos que más llaman la atención son la intensidad de sus reacciones emocionales (ira, ansiedad, depresión…); la inestabilidad de sus estados de ánimo; su gran variedad de síntomas. Tienen 3 supuestos básicos principales: el mundo (incluida la gente) es un lugar peligroso y malo; soy impotente y vulnerable; soy inaceptable. Estas creencias les llevan a sufrir tensión y ansiedad crónicas; alertarse desmesuradamente ante la más mínima señal de peligro; actuar de forma imprevisible en las relaciones interpersonales; ser incapaces de controlar las emociones, por lo que sufren un malestar extremo y esto les conduce a conductas impulsivas (autolesiones, entre otras…).

Sus principales rasgos son la excesiva emocionalidad, tendencia a llamar la atención, constantemente procuran o exigen apoyo, aprobación y elogios. Frecuentemente acuden a terapia por la perturbación que les ha producido la pérdida de una relación

Como en otros trastornos de personalidad, las raíces de los esquemas que forman la base de este trastorno, se hallan en la infancia y se adquieren a través de una valoración excesiva por parte de las figuras significativas, o por el modelado de esas mismas actitudes ya existentes en su familia. Si el sujeto tiene algún talento o atributo físico culturalmente valorado, también tenderá a suscitar en los demás respuestas que refuercen su autoconcepto de ser superior y especial.

De niños, suelen haber tenido alguna persona significativa que les criticaba y rechazaba. A partir de ello, desarrollan sus esquemas más típicos que podemos agrupar en creencias acerca de sí mismos (ej. “soy inadecuado”) y creencias acerca de los demás (ej.” la gente me rechazará”).

Presenta algunos rasgos que también están presentes en la depresión, como: falta de iniciativa, sentimientos de desvalimiento y dificultad para tomar decisiones. Las personas con trastorno de personalidad por Dependencia, son muy vulnerables a los estados depresivos y ansiedad y tienden a considerar sus problemas como somáticos, más que como psicológicos.

Es muy común en nuestra cultura, sobre todo en hombres, por el gran valor que se le da a la expresión moderada de algunas de sus características, como la atención a los detalles, autodisciplina, control emocional, perseverancia, confiabilidad y/o urbanidad. Su principal actitud es la exigencia, que aplican sobre todo a sí mismos.

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Los TCA son trastornos mentales caracterizados por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control de peso. Son trastornos de origen multifactorial, originados por la interacción de diferentes causas de origen biológico, psicológico, psicológico, familiar y sociocultural. Son enfermedades que provocan consecuencias negativas tanto para la salud física como mental de la persona.

Los psicoterapeutas podemos decidir, dentro del marco teórico elegido, si creemos necesaria una terapia individual o grupal o ambas, y si es necesaria una intervención familiar; y en función del tipo de problema diagnosticado –anorexia nerviosa, bulimia o distorsión de la propia imagen corporal–, haremos la elección idónea. Aunque no todas las teorías etiológicas conduzcan a un enfoque terapéutico concreto y más bien presenten una integración de distintas perspectivas, algunos modelos etiológicos sí se traducen en perspectivas determinadas de tratamiento. Así tenemos que el modelo psicoanalítico de los trastornos alimentarios presenta la “psicoterapia psicoanalítica focal”; el modelo que realiza una formulación cognitivo-conductual de los trastornos alimentarios se traduce en un enfoque terapéutico cognitivo-conductual; el enfoque sistémico conlleva un tratamiento para los trastornos de la alimentación, de terapia de familia

Tipos de trastornos de la conducta alimentaria

Las características clave de la AN son la distorsión de su imagen corporal y la restricción alimentaria para conseguir un bajo peso. En la AN existe una persecución sostenida y mantenida para perder peso y la característica principal es que consiguen esta pérdida de peso de forma diferente de las pacientes con BN, como veremos más adelante. Para ellas este comportamiento no es un problema. De hecho, estas pacientes tienden a ver esta pérdida de peso como un logro en lugar de como una aflicción, y por lo tanto tendrán muy poca motivación para el cambio.

Las personas con BN, al igual que las personas con AN, tienen una distorsión de su imagen corporal y desean y persiguen perder peso mediante restricciones alimentarias. Sin embargo, a diferencia de la AN, los intentos para perder peso serán socavados por frecuentes episodios de sobrealimentación incontrolada (atracones). Es por esta razón que muchas pacientes con BN se denominan a sí mismas como anoréxicas fracasadas. Por tanto, la principal característica que diferencia la BN de la AN es que los intentos de restringir la alimentación son salpicados por episodios repetidos de sobre-ingesta (atracones). La cantidad de comida consumida en estos episodios varía, pero suele ir entre 1.000 y 2.000 calorías, llegando en casos extremos a ingerir entre 3.000 y 5.000 calorías. Entre atracón y atracón, generalmente restringen su ingesta.

La mayoría de personas que padecen este trastorno están en sobrepeso pero tienen una apariencia saludable. La mayoría acuden a los médicos buscando tratamiento dietético. Tal petición debería ser un indicador pare realizar una evaluación por parte de médico para percibir los patrones alimentarios, incluidos los atracones. Además, estos pacientes se pueden presentar en el médico con depresión y fatiga. Probablemente este estado está relacionado con problemas de la imagen corporal u otros acontecimientos vitales estresantes. En muchos pacientes la obesidad es el único signo del trastorno por atracón.

PROBLEMAS RELACIONADOS CON HÁBITOS NO TÓXICOS, TÓXICOS O DE CONSUMO DE SUSTANCIAS

Tanto en los hábitos no tóxicos, tóxicos o de consumo de sustancias el sujeto es empujado por un abrumador e incontrolable impulso. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales de que dispone el individuo. Finalmente, invade, socava y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida de la persona.

El paciente afectado por hábitos no tóxicos, tóxicos o de consumo de sustancias se caracteriza por una dependencia emocional, una pérdida de control y una interferencia en el funcionamiento normal en la vida cotidiana.

Como en la mayoría de las patologías la base para un buen plan de tratamientos es una exhaustiva evaluación al enfermo y a sus familiares, si es posible, donde la principal herramienta es la entrevista para obtener un completo análisis funcional. El objetivo principal es determinar el papel que tiene el hábito tóxico en la vida del paciente. Como en cualquier adicción, el tratamiento se tiene que centrar tanto, en el control de la conducta adictiva como, en la solución de todos los factores que, directa o indirectamente, ya sean causa o consecuencia, están a la base del origen y mantenimiento del problema.

Tipos de trastornos

Conductas tan habituales como utilizar nuestros dispositivos móviles, comer, comprar…, no pocas veces, acaban convirtiéndose en conductas adictivas que generan graves problemas. Las personas con adicciones no tóxicas o comportamentales, experimentan una pérdida de control – no pueden parar de comer, conectarse a Internet, utilizar videojuegos… y,  si no  pueden llevarlas a cabo, no pueden parar de pensar en ellas, lo que les dificulta concentrarse en los estudios o trabajo y poder disfrutar de otras actividades (quedar con amigos, ir al cine, leer, pasear…). Por ello, se genera una dependencia psicólogica, invirtiendo cada vez, más tiempo y dinero para poder apostar, practicar deporte, mantener relaciones sexuales, etc. El no poder controlar esas conductas, hace que aparezcan todo tipo conflictos y problemas  (familiares, económicos, personales, etc.). La ludopatía  o adicción a los juegos de azar y la adicción a las Redes Sociales,  los WhatsApps o los videojuegos son las conductas adictivas de las que se habla con mayor frecuencia.  Sin embargo,  el uso inadecuado y la falta de control en otras actividades hace que se incremente el tipo de conductas, que pueden llegar a ser verdaderos problemas adictivos.

La  drogadicción  o alcoholismo es la necesidad imperiosa de consumir droga o bebidas alcohólicas regularmente (no ser capaz de moderar el consumo o suprimirlo). viene  determinado por   estados  psicológicos  y en ocasiones físicos.  Se caracteriza por la necesidad compulsiva de consumir una droga o alcohol para experimentar sus efectos psicológicos. La adicción es una forma grave de dependencia en la que suele haber además una acusada dependencia física. Esto significa que el tóxico ha provocado ciertas alteraciones fisiológicas en el organismo, como demuestra la aparición del fenómeno de tolerancia (cuando son necesarias dosis cada vez más elevadas para conseguir el mismo efecto), o del síndrome de abstinencia al desaparecer los efectos. El síndrome de abstinencia se manifiesta por la aparición de náuseas, diarrea o dolor; estos síntomas son variables según el tóxico consumido.

PROBLEMAS ASOCIADOS A LA PÉRDIDA Y EL DUELO

El duelo por la muerte de una persona importante en nuestra vida es siempre muy doloroso. No hay una varita mágica que nos evite ese sufrimiento. El dolor es inevitablemente el precio que pagamos por amar a otras personas. Si no nos doliera perder a nuestros seres queridos, dejaría de tener sentido toda nuestra existencia.  El riesgo de no aceptar la muerte, de morirte con tu ser querido, de no querer volver a la vida, de que la amargura se instale en tu corazón. Aunque el duelo no es una enfermedad y todos los seres humanos lo tenemos que enfrentar tarde o temprano, hay circunstancias en que la situación nos puede superar, nos puede desbordar.

A nivel emocional, los dolientes pueden presentar un amplio abanico de sentimientos, todos ellos absolutamente esperables: tristeza; ira; culpa;  ansiedad; autorreproches; soledad; fatiga; shock; desesperanza; confusión; lamentos;  frialdad;  alivio; emancipación. En el terreno de las cogniciones, los dolientes fácilmente presentarán:  dudar de la muerte; incredulidad; confusión (lapsus de memoria) ; dificultad para concentrarse; pseudoalucinaciones visuales y auditivas; miedo a volverse loco; pensamientos intrusivos y obsesivos respecto al fallecido.

Para empezar, es importante matizar que el duelo,  es un proceso dual que oscila continuamente entre dos formas de funcionamiento opuestas. Por un lado se orienta a la pérdida, es decir, a experimentar, explorar y expresar los sentimientos en un intento del sujeto por entender el sentido y su función. Por otro, orientado a la reconstrucción, a los múltiples ajustes externos que conlleva la pérdida, concentrando su energía en las responsabilidades laborales, familiares y domésticas que tras el fallecimiento deben resituarse y mantenerse.

Tipos de problemas relacionados con problemas asociados a la pérdida y el duelo

La muerte de un ser querido es una de las situaciones más duras que tiene que enfrentar un ser humano. Aunque suele provocar reacciones intensas en nuestra psicología (confusión, tristeza, angustia, impotencia, miedo…) y también en nuestro cuerpo (tensiones musculares y otras molestias físicas, pérdida de apetito o de sueño, propensión a enfermedades…).

Las pérdidas materiales pueden llegar a generar en las personas damnificadas una fuerte sensación de pérdida y, por lo tanto, pasar por el ciclo del duelo. Dentro de las pérdidas materiales podrían englobarse: despidos, cambios de trabajo, cambio de ciudad de residencia, negocios fracasados, etc.

TRASTORNOS SEXUALES

Las disfunciones sexuales se clasifican en cuatro grupos: trastornos del deseo, trastornos de la excitación, trastornos orgásmicos y trastornos sexuales por dolor. Para diagnosticar una disfunción, además de estar presentes las características que se describen a continuación, se considera que el trastorno provoca un malestar acusado en el sujeto o dificultades de relación interpersonal.

La asignación de ejercicios para realizar en casa constituye el armazón conductual alrededor del cual se desarrolla la terapia sexual.  El programa conductual tiene tres objetivos principales: 1. Proporcionar un enfoque estructurado que permita a la pareja reconstruir gradualmente sus relaciones sexuales. Consiste en una serie de pasos relativamente pequeños que la pareja puede abordar uno tras otro. 2. Ayudar a la pareja y a su terapeuta a identificar los factores específicos que mantienen la disfunción sexual. 3. Proveer a la pareja de técnicas específicas para tratar los problemas particulares.

Tipos de trastornos sexuales en la mujer y en el hombre

Consiste en una disminución (o ausencia) de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente y recurrente. El juicio de deficiencia o ausencia debe ser efectuado por el clínico, teniendo en cuenta factores que, como la edad, el sexo y el contexto de la vida del individuo, afectan a la actividad sexual. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Consiste en una aversión extrema persistente o recidivante hacia, y con evitación de, todos (o prácticamente todos) los contactos sexuales genitales con una pareja sexual. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual, tanto en mujeres como en varones. La alteración provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Tipos de trastornos sexuales en la mujer

Incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

También denominado anorgasmia. Consiste en la ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación normal. Las mujeres muestran una amplia variabilidad en el tipo o intensidad de la estimulación que desencadena el orgasmo. El diagnóstico de trastorno orgásmico femenino debe efectuarse cuando la opinión del especialista considera que la capacidad orgásmica de una mujer es inferior a lo que correspondería por edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida. La alteración provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura del tercio externo de la vagina, que interfiere el coito.

Tipos de trastornos sexuales en el hombre

Denominado también disfunción eréctil (antiguamente impotencia, término ya en desuso). Es la incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. La alteración provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Denominado también orgasmo masculino inhibido, eyaculación retardada o aneyaculación. Consiste en la ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo, tras una fase de excitación normal, en el transcurso de una relación sexual que el clínico, teniendo en cuenta la edad del individuo, considera adecuada en cuanto a tipo de estimulación, intensidad y duración. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee. El clínico debe tener en cuenta factores que influyen en la duración de la fase de excitación, como son la edad, la novedad de la pareja o la situación y la frecuencia de la actividad sexual. La alteración provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal

PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES Y ASERTIVIDAD

La habilidad social es la capacidad de ejecutar aquellas conductas aprendidas que cubren nuestras necesidades de comunicación interpersonal y/o responden a las exigencias y demandas de las situaciones sociales de forma efectiva. O si se prefiere, es una clase de respuesta para desarrollar con eficacia las siguientes funciones: conseguir reforzadores en situaciones de interacción social, mantener o mejorar la relación con otra persona en la interacción interpersonal, facilitar el refuerzo social y mantener la autoestima y disminuir el estrés asociado a situaciones interpersonales conflictivas. La falta o escaso desarrollo de habilidades sociales, puede ser algo doloroso para las personas. Los seres humanos vivimos en sociedad, es parte de nuestra naturaleza, es por ello que la comprensión de las relaciones y de las demás personas es algo imprescindible para una vida emocionalmente sana. Y esto tiene repercusión en los demás ámbitos de la vida, escolar, laboral, sentimental, personal, etc.

Los programas de entrenamiento en habilidades sociales (EHS) se encuentran entre las técnicas más frecuentes utilizadas para el tratamiento de problemas psicológicos. Con los EHS se consigue una mejora directa de los déficits en habilidades y asertividad, y también, en consecuencia, mejoran otros trastornos psicológicos asociados: ansiedad, depresión,…  En los programas de EHS se enseñan estrategias y habilidades interpersonales a los individuos con la intención de incrementar la capacidad del individuo para implicarse en las relaciones interpersonales de una manera socialmente apropiada y así mejorar su efectividad interpersonal.

En el proceso de evaluación de las habilidades sociales y la asertividad, igual como en la evaluación de cualquier otro trastorno psicológico, es muy importante realizar una buena exploración psicológica. En una primera visita lo más importante es llevar a cabo una completa entrevista clínica, evaluando no solo las habilidades sociales sino otros trastornos antecedentes o consecuentes asociados: ansiedad, depresión, personalidad, dependencia de sustancias…

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